Osasuna se hace fuerte en casa
El equipo de Ziganda, que marcó dos goles en los cuatro primeros minutos de partido, supera en el juego y gana con autoridad al Atlético de Madrid.

Si se trataba de medir la necesidad de Osasuna y Atlético de Madrid, la de Ziganda y los suyos resultó mucho más acuciante. El desarrollo y el desenlance del partido de ayer no dejan lugar a dudas acerca del compromiso con las obligaciones de unos y otros y sobre la disposición con la que rojillos y colchoneros afrontaron el encuentro. El Atlético debía jugarse mucho y no lo demostró, mientras que Osasuna estaba tremendamente conminado por los acontecimientos para no fallar y dio la talla.

Osasuna fue el justo vencedor del encuentro entre dos equipos menesterosos y zanjó en el marcador desde el primer minuto su obligación. De hecho, los rojillos siempre fueron superiores y el Atlético, menos motivado, sin el ánimo tradicional que exponen los equipos de Aguirre -este agotamiento no es buen síntoma-, sólo se abrochó al partido gracias a un golazo de Forlán. Un tanto magnífico que, por lo que tiene de extraordinario, cuestiona el mérito verdadero del equipo madrileño a la hora de oponerse a los de Ziganda e interferir en la historia del partido.

José Ángel Ziganda, entrenador de Osasuna
Los jugadores y los aficionados se han divertido

Osasuna ha vuelto a ganar con solvencia en casa.

Ha sido un triunfo muy importante con un juego en la línea de nuestros últimos partidos en casa. Fuera no sacamos nada y arrastramos el déficit de la primera vuelta. Por ello, en casa cada partido es una final, con mucha tensión y presión, pero lo estamos sacando por la unión con el público. Nos hemos metido rápido en el partido. Los dos primeros goles nos han dado mucha confianza. El 2-1 ha sido un gran mazazo porque ha llegado de un disparo de la nada. Hemos empezado a temblar, pero el equipo ha aguantado bien el tipo y el 3-1 nos ha dado tranquilidad.